martes, 6 de junio de 2017

Textos del Quijote


Para conocer el Quijote, nada mejor que leerlo desde el principio. Pero si tal empresa os parece ardua, y el volumen del libro os lo hace poco apetecible, yo os invito a probar con algún fragmento. 

Podéis echarle un vistazo  al índice, y darle alguna oportunidad al capítulo cuyo título os invite a ello, sea por el motivo que sea. 
Para ello, aquí tenéis una edición de la primera parte, del diario El Mundo, que actualiza la lengua, y aquí la edición de ambas partes del Centro Virtual Cervantes. 

Aquí os dejo  una selección de fragmentos que os pueden acercar a algunos de los momentos o aspectos fundamentales de la obra.

De la Primera Parte, El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, publicada en 1605, podéis probar a  leer...:

                 El Prólogo  en el que Cervantes emplea el tópico de la falsa modestia (o quizás no tan falsa en este caso, porque él era consciente de que un libro paródico podía no ser tomado demasiado en serio, o incluso lograr el desprecio del "desocupado lector" al que se dirige). Y lo que logra aquí Cervantes con la maestría de su pluma es la complicidad del lector para que acoja de buen talante una obra sin la carga de erudición y seriedad que solía acompañar a los grandes títulos que se publicaban entonces.                

   Por supuesto, el primer capítulo, en el que asistimos al nacimiento del personaje de Don Quijote, que se hace a sí mismo imitando lo que él había leído en los libros de caballerías, fingiendo que la realidad imita a la ficción; en este caso, la vida a la literatura. Y este juego entre realidad y ficción, o entre vida y literatura, será una de las constantes y geniales hallazgos de la obra. 
            
En el Capítulo II asistimos a la primera salida de D. Quijote, en la que el personaje se va solo de su pueblo, y le habla a su narrador (ese "sabio encantador" que será "cronista de esta peregrina historia"... o sea, el propio Cervantes), consciente de que como caballero andante tendrá su libro de caballerías (que es precisamente el que este que estamos leyendo), y dispuesto a conseguir ser armado caballero, requisito para poder lanzarse a buscar aventuras por el mundo. Y continúa el juego, también parodia de los libros de caballerías, con esos "autores" que han escrito sobre Don Quijote, y que son la fuente que el narrador maneja para constar su historia

          
  En ese mimo capítulo llega, por fin, D. Quijote, a una venta: lugar de paso para viajeros y de encuentro de múltiples personajes, que tendrá un papel muy importante en una historia como esta, con un protagonista itinerante. Pero eso sí, D. Quijote la transforma, con su imaginación caballeresca, en un castillo, para regocijo del ventero socarrón que se encontrará en ella.         
Y ese mismo ventero socarrón será el que lo arme caballero en el Capítulo III, y le hará las recomendaciones prácticas (llevar dinero y ropa limpia, por ejemplo) a las que nunca se alude en los libros de caballerías, pero tan necesarias, que harán volver a D. Quijote por primera vez a su pueblo, eso sí, para volver a salir de nuevo, a buscar aventuras, ya como caballero.


Tras su vuelta a casa, y mientras él duerme, sus allegados, preocupadísimos por la "chaladura" del maduro hidalgo, deciden poner remedio quemando lo que consideran su causa: la biblioteca entre cuyos volúmenes había perdido el juicio. Pero deciden hacer una selección en los libros antes de quemadlos, por si alguno pudiera ser salvado. Así, Cervantes va poniendo en boca del cura y el barbero una crítica de algunos de los títulos mas leídos y conocidos de su tiempo. Algunos, del propio Cervantes. Se trata del famosísimo y "donoso" escrutinio.


  Don Quijote no ceja en su empeño: es más, decide buscar escudero, que era ya lo único que le faltaba para ser un caballero andante en condiciones. Y para tal puesto se busca a su vecino Sancho Panza, contrapunto genial y hallazgo feliz, clave para que la novela creciese por sí sola yendo mucho más allá del propósito inicial de su autor. Comienza así la divertidísima instrucción del campesino en el mundo caballeresco, y la sempiterna promesa de una ínsula que gobernar como futuro premio por sus servicios.

        Y por fin, llega la primera aventura, que se ha convertido en todo un símbolo del personaje: la de los molinos de viento que D. Quijote cree  gigantes. Y el primer choque con la realidad, que el protagonista soluciona, como siempre en esta primera parte, con la misma imaginación caballeresca que lo había provocado.

Tras esa primera aventura, llega la segunda, en la que ya se ven implicados nuevos personajes: en este caso, unos frailes de San Benito, atónitos -y un poco asustados- ante  la figura del caballero que los toma por secuestradores de princesas. Aventura representativa de cómo suceden las cosas en esta primera parte: D. Quijote transforma la realidad, Sancho intenta inútilmente avisarle y detenerlo, y finalmente, alguien -generalmente el pobre Sancho- se lleva algún palo.

De la Segunda Parte, publicada en 1615 y titulada El ingenioso caballero Don Quijote de la Mancha, os propongo los siguientes fragmentos:

                  En el Capítulo III, antes de la tercera salida de nuestro protagonista, se recoge el diálogo entre el bachiller Sansón Carrasco (que tendrá un papel fundamental en la obra), D. Quijote y Sancho acerca del libro que cuenta sus hazañas (es decir, la primera parte de la obra, de 1605, que los personajes han leído y comentan). De este modo, los personaje se sitúan en el mismo plano de realidad que los lectores, en un juego entre realidad y ficción insuperable, que es uno de los muchísimos aciertos y rasgos de sorprendente modernidad de la novela.

 La treta que urde Sancho para encontrar a Dulcinea y salir así airoso de una petición de su amo y que es representativa de cómo suceden las cosas en esta segunda parte. En la primera, D. Quijote había pedido a Sancho que le llevara una carta a Dulcinea, y ante la dificultad del encargo,


Sancho había optado por mentirle a su amo, y decirle que había entregado esa carta cuando no era así, inventándose todos los detalles del supuesto encuentro con Dulcinea. Así que ahora D. Quijote lo manda de nuevo a buscarla, y Sancho buscará como solución lo que es común ahora: utilizar la locura de D. Quijote para intentar engañarle y transformar  la realidad, que él ya ve tal cual es, para hacérsela ver acorde a los libros de caballerías. Empieza el entrecruzamiento entre ambos, y la evolución de los dos personajes es más que evidente.

 En "El caballero de la Blanca Luna" asistimos al reto e inevitable derrota de Don Quijote, que se ve vencido por su propia fantasía (a la que, de nuevo, dan cuerpo el resto de los personajes) y obligado por su propia palabra de caballero a volver a su pueblo y renunciar a su locura... o a su sueño... o a lo que sea...

 Y efectivamente, vuelve a su pueblo vencido y sin su sueño, y quizás por ello, cae enfermo, recupera la cordura (¿o pierde la locura?) y decide hacer un sensato testamento, sin ceder ni ante los ánimos que le da el antes materialista y práctico Sancho de levantarse de la cama y buscar otro sueño.

   
 Y finalmente, D. Quijote muere, e insiste Cervantes en ello para que ningún otro autor, distinto del autor ficticio que él creó para don Quijote (el moro Cide Hamete Benengeli) vuelva a inventarse hazañas falsas sobre él, como habia hecho el "tordesillesco" Avellaeta con su Quijote apócrifo, que tanto había herido al manco de Lepanto. Y termina recordando cuál había sido su propósito al escribir la obra, que, aunque cumplido, puede ser fácilmente olvidado.



Porque con este propósito le salió sin querer la que es, de momento, la novela más grande, profunda, compleja, divertida y melancólica de todos los tiempos. Y todo eso, al mismo tiempo, que tiene aún más mérito.


martes, 30 de mayo de 2017

"En un lugar de la Mancha...." EL QUIJOTE: El libro de los libros





Unos van por el ancho campo de la ambición soberbia; otros, por el de la adulación servil y baja; otros, por el de la hipocresía engañosa, y algunos, por el de la verdadera religión; pero yo, inclinado de mi estrella, voy por la angosta senda de la caballería andante, por cuyo ejercicio desprecio la hacienda; pero no la honra. Yo he satisfecho agravios, enderezado tuertos, castigado insolencias, vencido gigantes y atropellado vestiglos; yo soy enamorado, no más de porque es forzoso que los caballeros andantes lo sean; y siéndolo, no soy de los enamorados viciosos, sino de los platónicos continentes. Mis intenciones siempre las enderezo a buenos fines, que son de hacer bien a todos y mal a ninguno: si el que esto entiende, si el que esto obra, si el que desto trata merece ser llamado bobo, díganlo vuestras grandezas,..."
MIGUEL DE CERVANTES SAAVEDRA
 "El ingenioso caballero D. Quijote de la Mancha" (1615), Capítulo XXXII

A principios del XVII aparece la obra literaria más influyente, leída, comentada y admirada de todos los tiempos, cuyo autor, Miguel de Cervantes, comenzó a escribirla como una obra menor, cómica, con la única, clara y concreta intención de acabar con los libros de caballerías, de los que es una parodia. Y efectivamente, lo consiguió, porque tras el Quijote ningún autor serio volvió a escribir uno de aquellos libros. Pero la obra fue mucho más allá. Lo que, seguramente, en principio iba a ser un relato corto, al estilo de los Novelas Ejemplares, fue cobrando vida, extensión y profundidad hasta convertirse en lo que es hoy: el libro de libros, síntesis de los relatos de su tiempo, realistas e idealistas (es una novela idealista situada en la realidad de la España del XVI) y una reflexión sobre la literatura en todos  sus aspectos; una parodia que se puede disfrutar sin tener ni idea de cómo era lo parodiado, y la primera novela moderna, porque a diferencia de los relatos modernos no cuenta hechos sino vivencias, es decir, cómo los hechos afectan al personaje, que es lo que realmente importa.

El Quijote es la historia de un soñador que se atrevió a vivir su sueño, aunque ese sueño fuera una locura para el mundo en que le tocó vivir. Un soñador, que en cuanto tuvo que renunciar a ese sueño, enfermó para morir, pero cuyo sueño contagió y arrastró a muchos otros personajes a lo largo de las dos partes de las que consta la novela. El principal, Sancho Panza, un campesino bonachón cuya existencia se vio sin duda iluminada por la locura de su vecino, el hidalgo al que antes de la locura apodaban "el bueno" y que como caballero andante llevó el sobrenombre de "Caballero de la Triste Figura". Porque el Quijote, que mueve a risa y está escrito con una sonrisa, tiene un trasfondo de tristeza: la de tener que vivir en un mundo en el que los caballeros andantes, sus ideales, su heroísmo, su amor y sus aventuras solo pueden ser una locura.

El Quijote es un libro sobre la literatura, y sobre la sociedad en que surgió y vivió su autor, a caballo entre el optimismo renacentista y el desengaño barroco, y sobre la vida humana, que no es más que un pulso entre nuestros sueños y la realidad. Un libro ante todo divertido (y esa fue la principal razón de su éxito), pero que como quiso su autor, y expresó en el prólogo, puede tener (y ha tenido) muchas lecturas. Tantas como lectores. 

Mientras tanto, y aunque es difícil señalar qué es lo importante en esta inmensa novela, que toca todos los temas, plagada de personajes, y momentos, y situaciones, y estilos, e ingredientes distintos, aquí os dejo lo fundamental que tenéis que conocer (y saber reconocer en los textos) de ella:

Publicación



En 1605 aparece la 1ª parte de la obra con el título de El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha. El éxito fue inmediato: hubo varias ediciones en ese año y los siguientes. En 1615 aparece la segunda parte con el título de El ingenioso caballero D. Quijote de la Mancha. En los diez años transcurridos entre ambas, se publicó una segunda parte apócrifa firmada por otro escritor con el pseudónimo de Avellaneda. Este hecho molestó profundamente a Cervantes, que en su obra de 1615 insiste (casi obsesivamente) en demostrar la falsedad de esa novela, que influye así decisivamente en la creación de esta segunda parte.


Estructura
Diversos aspectos confluyen en la estructuración de la novela:

1) Las dos partes.- más que una división meramente externa, muestran grandes diferencias entre sí, sobre todo en cuanto a la evolución de los personajes principales:

-En la primera, don Quijote ve la realidad transformada por su imaginación caballeresca (donde hay molinos ve gigantes, por ejemplo); en la segunda, en cambio, la ve como es y son los demás personajes los que la convierten en aventuras caballerescas.

-En la primera parte hay una serie de relatos intercalados (la novela del “Curioso impertinente”, la historia de los pastores Marcela y Grisóstomo, la historia del cautivo, la historia de Dorotea y Fernando), pertenecientes a distintos géneros de los relatos idealistas del Renacimiento. Cervantes fue criticado por esta ruptura de la unidad argumental y en la segunda parte se centró únicamente en las aventuras de los dos personajes principales: D. Quijote y Sancho.


2) Las tres salidas.- las dos primeras salidas se narran en la primera parte, la última en la segunda. Hay un paralelismo claro entre ellas: preparación, salida, serie de aventuras y vuelta a la aldea. Las tres vueltas a casa son cada vez menos triunfantes, D. Quijote va siendo progresivamente derrotado por la realidad y va perdiendo optimismo y empuje: la primera vez regresa armado caballero; en la segunda enjaulado de forma humillante y en la tercera se produce el derrumbamiento total del personaje y su ideal caballeresco: vuelve derrotado por “el caballero de la Blanca Luna” (que no es otro que su vecino el bachiller disfrazado), para morir tras haber recuperado la razón.



3) La parodia.- es un elemento estructurador además de la técnica fundamental empleada por Cervantes. La estructura es una parodia de los libros de caballerías, y por ello sigue su disposición general en capítulos, personajes, encadenamiento de aventuras, personaje itinerante, etc.
Génesis e intención 

Cervantes afirma en el prólogo de la obra: “no ha sido otro mi deseo que poner en aborrecimiento de los hombres las fingidas y disparatadas historias de los libros de caballerías”. Y efectivamente, lo consiguió: tras su publicación, no volvieron a escribirse. Pero el Quijote trasciende absolutamente esa sencilla intención.
Es muy posible que la primera idea de Cervantes fuese escribir una novela breve (que correspondería a la primera salida), pero después, viendo las inmensas posibilidades que ofrecía la obra, la ampliaría hasta lograr la profundidad y complejidad de esta novela universal.


Personajes 
En la obra aparece una inmensa variedad de personajes, muchos de ellos representativos de tipos propios de la época. Sin embargo, todos están perfectamente individualizados. Pero la maestría de Cervantes es especialmente relevante en la creación de los dos protagonistas, que forman parte ya de la cultura universal, y que han sido objeto de especial atención por parte de la círitica.

D. Quijote y Sancho representan dos radicales y universales actitudes humanas: la subjetividad frente a la objetividad, el idealismo frente al realismo, el idealismo frente al materialismo, el heroísmo frente al espíritu práctico. Estas actitudes no sólo se dan en individuos diferentes, sino que son dos tendencias profundas, presentes en el alma humana, en lucha constante y predominando una u otra según la persona y el momento. Quijote y Sancho simbolizan dos modos de ser, dos tendencias a las que ningún ser humano escapa.


A diferencia de los personajes de los libros de caballerías ( y de los otros relatos de la época) los personajes del Quijote son complejos y redondos. Lejos de los personajes tipo de las ficciones idealistas, son seres individualizados, con múltiples matices y en constante evolución. Así, D. Quijote, a pesar de su locura, tiene momentos de gran cordura y Cervantes pone en su boca agudas reflexiones sobre temas importantes en la época (el tópico de las armas y las letras, por ejemplo). Y a pesar de ser un personaje ridículo en muchos momentos, en otros quedan ensalzados sus ideales heroicos, su valoración del honor, el respeto, el amor o la ayuda a los necesitados. Del mismo modo, Sancho, descrito en un principio como un campesino “de poca sal en la mollera”, muestra en algunos pasajes la agudeza propia del sentido común y la sabiduría popular ( por ejemplo, cuando ejerce como gobernador en la falsa ínsula de Barataria)


Especial atención merece la evolución de ambos personajes, por su relevancia para el sentido de la novela.

A lo largo de la obra, y según se van relacionando, asistimos al proceso de sanchificación de D. Quijote y quijotización de Sancho; es decir, se va produciendo un entrecruzamiento entre realismo e idealismo. 
En la primera parte, Don Quijote ve la realidad transformada por su imaginación, mientras Sancho trata de avisarlo y persuadirlo. El caballero va instruyendo a Sancho en el mundo caballeresco.

 En la segunda parte, D. Quijote se acerca cada vez más al mundo de la realidad objetiva: la ve como es y el resto de los personajes la convierten en aventuras caballerescas. Al mismo tiempo, va perdiendo empuje progresivamente. Además Sancho se ha acomodado mejor a su amo y participa más de su mundo, llegando a vivir la pura ilusión en la Ínsula Barataria. Todo ello desemboca en el entrecruzamiento final del idealismo de Don Quijote con el realismo de Sancho. Por tanto, hay un progresivo acercamiento de las posturas inicialmente contrapuestas de don Quijote y Sancho (idealismo-realismo) hacia un equilibrio e, incluso, entrecruzamiento final. Don Quijote, enfermo, poco antes de morir, recupera la razón y se arrepiente de su locura:


“-Perdóname, amigo, de la ocasión que te he dado de parecer loco como yo, haciéndote caer en el error en que yo he caído, de que hubo y hay caballeros andantes en le mundo.


-¡Ay! –respondió Sancho, llorando- . No se muera vuestra merced, señor mío, sino tome mi consejo y viva muchos años. Mire no sea perezoso, sino levántese de esa cama, y vámonos al campo vestidos de pastores, como tenemos concertado”.


El idealista y el realista han intercambiado, finalmente, sus papeles. Esta parece ser la visión de la naturaleza humana que Cervantes quiso ofrecer en la obra: plasmar la lucha, individual y social, entre ambas tendencias.

A pesar de la universalidad de ambos personajes, están completamente individualizados: son personajes concretos que se van haciendo según van viviendo literariamente (como sucede en la vida misma)


Temas
Muchos son los temas que aparecen a lo largo de la obra; pero los más importantes son:


1.- Lo caballeresco: es el tema central de la obra, que aparece de varias formas: como parodia de los libros de caballerías, como locura del personaje y como anacronismo, ya que el ideal caballeresco que pretende resucitar el hidalgo va contracorrriente en un mundo prosaico, materialista y lleno de lacras que no puede asimilar dicha actitud. A pesar de la ridiculización constante de los libros de caballerías, hay cierta nostalgia de los ideales que había detrás: el heroísmo, la defensa del amor, la igualdad, la libertad, la justicia, la verdad, la honradez, la belleza, la caridad.


2.- El choque entre los ideales y los límites que impone la realidad (y el choque entre fantasía y realidad).- tema relacionado con el caballeresco, que subordina a todos los demás. En muchos momentos se percibe la idea de que el que tiene ideales diferentes, aunque sean elevados, es tomado por un loco. D. Quijote fracasa, y sus ideales sirven de poco al situarse en una realidad prosaica.


3.- El amor.- aparece como un sentimiento ideal en el personaje de D Quijote: es una de sus motivaciones, y siente por Dulcinea (a la que él mismo creó transformando a la labradora Aldonza Lorenzo en un ideal) un amor platónico e idealizado, totalmente literario, con rasgos del amor cortés. En las historias secundarias y en los personajes secundarios, se siguen los tópicos de la época y se ambienta según los distintos géneros propios de momento (pastoril, morisco, etc.)


4.- La literatura.- El Quijote es una obra metaliteraria; es literatura sobre la literatura, que aparece de varias formas: hay diálogos entre los personajes sobre los libros de caballerías, se cirtican géneros y obras concretas, en la segunda parte (1615) se habla de la primera (1605) y del Quijote de Avellaneda... Por otra parte, el narrador habla del proceso de creación, critica sus fuentes, explica sus omisiones. Además, la obra habla también de cómo se debe leer, respetando el “pacto de ficcionalidad”: don Quijote enloquece por creer que son verdad histórica y real las fantasías de los libros de caballerías.



Técnicas y estilo

-La parodia: es la técnica fundamental y que afecta a todos los aspectos de la obra: estructura, capítulos, títulos, narrador, aventuras, lenguaje altisonante y arcaizante...

-La ironía y el humor

-Diálogos y monólogos: el diálogo (abundantísimo en la obra, casi tanto como los fragmentos narrativos) es el medio por el que los personajes se dan a conocer y se relacionan como seres independientes y vivos.

-Perspectivismo:- en la novela se produce un constante juego de perspectivas: la variedad de perspectivas que confluyen sobre una misma realidad son las que la definen. Por ejemplo, la combinación de varios “autores ficticios” (el narrador cristiano, el traductor morisco, el historiador moro Cide Hamete ); la multitud de visiones de los personajes sobre una misma realidad (molinos/ gigantes, bacía /yelmo)

-Juego entre realidad y ficción: Por ejemplo, se insiste en tratar a los personajes como reales, en la historicidad de la historia; se mezclan elementos reales e históricos en el mundo de ficción (mención a personajes históricos, escritores, obras literarias.... aparece mencionado el propio Cervantes, y en la segunda parte de 1615 aparece como un elemento más la primera de 1605, que los personajes han leído y comentan)


-Riqueza lingüística: en la obra están presentes todos los registros (a veces parodiados), desde el más poético al más coloquial, desde el más sublime al más humorístico.. Es especialmente importante el uso del lenguaje como un elemento caracterizador de los personajes: D. Quijote utiliza el lenguaje arcaizante y altisonante de los libros de caballerías; Sancho usa un lenguaje popular, abusa de los refranes y se equivoca frecuentemente... Al final, Sancho utiliza con soltura el vocabulario caballeresco y D. Quijote empieza a utilizar refranes, de forma paralela a sus respectivas “quijotización” y “sanchificación”.

Significado


Dada la complejidad y profundidad de la obra, se han dado múltiples interpretaciones de la misma. Destacaremos tres:


1.- Existencial.- la obra plasmaría un aspecto universal de la existencia humana: la constante lucha entre los propios ideales y la realidad. Se basa en el simbolismo de los personajes de D. Quijote y Sancho y su evolución (aspectos explicados más arriba)


2.- Literario.- El significado literario de la obra es también importante y múltiple:


-Por una parte, es una síntesis crítica y práctica de la narrativa de su tiempo, fundiendo elementos de los relatos realistas y los idealistas, y proponiendo un equilibrio entre realidad y ficción basado en el concepto de “verosimilitud”

-Por otra, la novela es una reflexión sobre el propio proceso de creación literaria

-Además, su trascendencia literaria hacia el futuro es fundamental, ya que se considera la primera novela moderna (precisamente por las diferencias que presenta con las novelas de su tiempo): por la creación de un mundo novelesco completo y complejo, por el afán de verosimilitud, por la evolución de los personajes (característica fundamental de la novela moderna frente a los relatos anteriores) , por la adecuación del lenguaje a los distintos personajes, y por que su argumento narra una experiencia existencial (la formación de la personalidad en contacto con el mundo, la vivencia personal)

3.- En relación con su época, la obra refleja la crisis del imperio y de los valores caballerescos y militares, y la actitud de una sociedad que asiste a los primeros síntomas de decadencia. El anacronismo de D. Quijote y su ideal caballeresco es el anacronismo de los ideales del Renacimiento ante la crisis del XVII, y su fracaso es el fracaso de esos ideales, el mismo fracaso que originó el desengaño barroco.

Cervantes: El manco de Lepanto



Éste que veis aquí, de rostro aguileño, de cabello castaño, frente lisa y desembarazada, de alegres ojos y de nariz corva, aunque bien proporcionada; las barbas de plata, que no ha veinte años que fueron de oro, los bigotes grandes, la boca pequeña, los dientes ni menudos ni crecidos, porque no tiene sino seis [...]; el cuerpo entre dos extremos, ni grande, ni pequeño, la color viva, antes blanca que morena; algo cargado de espaldas y no muy ligero de pies; éste digo que es el rostro del autor de La Galatea y de Don Quijote de la Mancha [...]. Llámase comúnmente Miguel de Cervantes Saavedra. Fue soldado muchos años, y cinco y medio cautivo, donde aprendió a tener paciencia en las adversidades. Perdió en la batalla naval de Lepanto la mano izquierda de un arcabuzazo; herida que, aunque parece fea, él la tiene por hermosa por haberla cobrado en la más memorable y alta ocasión que vieron los pasados siglos ni esperan ver los venideros [...].
                                                                                          MIGUEL DE CERVANTES
                                                                                                    Prólogo Novelas ejemplares 

La vida de Cervantes, como su obra, recoge el legado cultural, ideológico, estético y literario del Renacimiento para llevarlo hasta el Barroco. Porque son su vida y su obra (sobre todo el Quijote) un puente que comienza con los ideales y el optimismo renacentista, y termina con la realidad desengañada y el pesimismo del Barroco. Quiso ser, como Garcilaso, un caballero poeta, pero  sus sueños con las armas se frustraron pronto,y quizás por ello se dedicó profusamente a las letras, cultivando todos los géneros de su tiempo. Sin embargo, también en esto tuvo muchos sinsabores y en vida no disfrutó, ni de lejos, del reconocimiento y la gloria que conoció su nombre y su obra tras su muerte. 



En lo que sabemos de su vida hay muchas lagunas, y muchos historiadores rastrean documentos y testimonios buscando datos y  acontecimientos a él vinculados. Se sabe que nació en Alcalá de Henares en 1547, y  se saben cosas de su familia, pero el primer dato seguro (y significativo) de su juventud es su viaje a Italia en 1569, donde se empapó de la literatura renacentista italiana, que se reflejará en muchas de sus obras, en géneros como las "Novelas ejemplares" (de origen italiano) o ecos concretos.

Pronto se enrolará en los tercios como soldado al servicio del Imperio Español, por aquel entonces embarcado en las guerras de religión alentadas por la Contrarreforma, que en le Mediterráneo se concretaron en la lucha contra los turcos. Y contra ellos participó en la famosa batalla de Lepanto, en 1571,   y de esta participación dan cuenta documentos de la época:
Cuando se reconosció el armada del Turco, en la dicha batalla naval, el dicho Miguel de Cervantes estaba malo y con calentura, y el dicho capitán... y otros muchos amigos suyos le dijeron que, pues estaba enfermo y con calentura, que estuviese quedo abajo en la cámara de la galera; y el dicho Miguel de Cervantes respondió que qué dirían de él, y que no hacía lo que debía, y que más quería morir peleando por Dios y por su rey, que no meterse so cubierta, y que con su salud... Y peleó como valente soldado con los dichos turcos en la dicha batalla en el lugar del esquife, como su capitán lo mandó y le dio orden, con otros soldados. Y acabada la batalla, como el señor don Juan supo y entendió cuán bien lo había hecho y peleado el dicho Miguel de Cervantes, le acrescentó y le dio cuatro ducados más de su paga... De la dicha batalla naval salió herido de dos arcabuzazos en el pecho y en una mano, de que quedó estropeado de la dicha mano.
Esta anécdota deja claro su afan de heroísmo y su preocupación por la fama, uno de los ideales renacentistas, y el hecho de que pasara a la historia con el sobrenombre de "manco de Lepanto", porque la herida de arcabuz le dejó inutilizada su mano izquierda. Seguramente, muchas de sus aspiraciones como soldado se vieron frustradas ahí, porque evidentemente, su participación en la lucha no iba a poder ser la misma. Eso sí: él siempre se mostró orgulloso de su participación en esa batalla histórica e incluso de las heridas en ella recibidas, como prueba indeleble de su heroísmo (por ejemplo, en el prólogo a la segunda parte del Quijote)

En 1575 intenta volver a España, pero el barco en que regresaba cae en poder de los turcos cerca ya de la costa catalana. Permanecerá preso ("cautivo", en el lenguaje de la época) como esclavo en Argel  durante cinco años, el tiempo que se tardó en pagar el rescate que por él pedían: unos 500 ducados, precio bastante elevado (porque como llevaba cartas de recomendación entre otros de D. Juan de Austria, hermano bastardo del rey, sus captores pensaron que era alguien muy importante) y que los frailes trinitarios (que se encargaban de ejecutar estos rescates) tardaron en reunir. En esos cinco años tratará de escapar varias veces y toda su experiencia como cautivo se reflejará luego en muchas de sus obras (la historia del cautivo intercalada en el Quijote o varias de sus comedias, por ejemplo).

En 1581 regresa a España, cargado con la deuda de lo pagado en el  rescate, por lo que se ve obligado a buscar algún medio de susbsistencia, y llega a intentar marcharse a las Indias. En esta época tiene una hija "natural" (es decir, fuera del matrimonio) llamada Isabel, a la que no duda en reconocer, y se casa con Catalina de Salazar, pero su matrimonio, del que no tendrá hijos, será un fracaso. Y es en este momento cuando comienza su carrera como escritor, interesándose por la incipiente actividad teatral en la España de la época, y publicando  una novela pastoril, La Galatea, de la que siempre prometió una segunda parte que jamás llegó a imprimirse.

En 1587, por fin, consigue un puesto de trabajo estable como recaudador de impuestos para la Armada Invencible en Andalucía, por lo que recorre muchas veces el camino hacia Madrid, que atraviesa La Mancha. Luego se establecerá en Sevilla, también como recaudador,  trabajo poco agradable, porque debía ir por las casas cobrando la contribución para las guerras en las que estaba embarcada España. Para colmo de males, la quiebra del banco donde depositaba los fondos e irregularidades en sus cuentas  hacen que sea encarcelado en 1597, acusado de quedarse con parte del dinero público que recaudaba. Todo un mazazo para el que unos años antes soñaba con la gloria militar al servicio de la patria.

Y será precisamente en la cárcel donde empiece a gestarse el Quijote, como él mismo manifiesta en el prólogo (aunque  emplea la palabra "engendrar", por lo que no sabemos si se refiere a que comenzó a idearlo o a escribirlo estando en prisión). Cuando sale de la cárcel (que no se sabe exactamente cuándo fue)  se instala en Valladolid, que el nuevo rey Felipe III había establecido como capital de la Corte, y bajo el mecenazgo del conde de Lemos, al que dedica muchas de sus obras, comienza su etapa más fecunda en lo que a letras se refiere, que continuará cuando la Corte (y con ella, el propio Cervantes) se trasladen a Madrid.

Asi, en 1605 aparece la primera parte de el Quijote, con el título de El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, que conoce un éxito fulminante e inmediato, con muchas reediciones y traducciones a otras lenguas. En 1613 aparecerán sus Novelas ejemplares (que por sí mismas ya le habrían reservado un puesto de honor en la historia de nuestra literatura). En 1614 publica su largo poema de crítica literaria Viaje al Parnaso; en 1615, un conjunto de obras teatrales bajo el título de Ocho comedias y ocho entremeses nuevos nunca representados, título elocuente de su sensación de fracaso en el ámbito teatral, ya que el público prefería las obras de su principal rival literario, Lope de Vega, convertido ya en todo un ídolo de masas. Ese mismo ao se publica la segunda parte del Quijote (El ingenioso cabellero don Quijote de la Mancha). Su obra más ambiciosa, el Persiles y Sigismunda, a la que dedicó mucho tiempo y muchas promesas en las obras que iba publicando,  no aparecerá hasta un año después de su muerte (es decir, 1617).

Sus últimos años son muy fecundos en lo literario, pero cada vez más tristes en lo personal. Uno de los censores de la segunda parte del Quijote, al ser preguntado por Cervantes, famoso ya como autor de El Quijote, lo describe como viejo, soldado, hidalgo y pobre. A las difíciles relaciones con su hija, se une el verse involucrado en un extraño asesinato ocurrido en su vecindario, las muertes de varios de sus hermanos, las estrecheces económicas, los crecientes problemas de salud y el desánimo, sin duda acentuado por los años y  el peso de algunos fracasos y enemistades (de las que da cuenta, por ejemplo, la publicación del Quijote falso de Avellaneda, con su hiriente prólogo, en el que el autor que se esconde tras el pseudónimo se burla de la edad de Cervantes, de su condición de manco e incluso de su pericia como escritor). A todo esto hay que añadirle la intuición de la proximidad de la muerte. Este desánimo, perceptible en muchos aspectos en la segunda parte del Quijote, se cuela directamente en alguno de sus escritos. Por ejemplo, el prólogo al Persiles, que dictó un par de días antes de morir:
Mi vida se va acabando y al paso de las efemérides de mis pulsos, que, a más tardar, acabarán su carrera este domingo, acabaré yo la de mi vida [...]. Adiós gracias; adiós donaires; adiós, regocijados amigos: que yo me voy muriendo, y deseando veros presto contentos en la otra vida. 
Y sin embargo, Cervantes conseguirá finalmente eterno nombre y fama, como marcaban los ideales renacentistas de su juventud ,siendo el escritor por antonomasia  de nuestras letras y no solo de nuestras letras. Conmemorando la fecha de su muerte se celebra el Día del Libro, el 23 de abril, Cervantes se llama uno de los premios más importantes de nuestras letras, el Instituto que vela por  nuestro idioma en todo el mundo y la Biblioteca Virtual más importante de nuestra literatura (donde, por cierto, podéis encontrar una completísima sección dedicada a él, que incluye una detallada biografía)

Y todo esto gracias, en gran medida, a  un hijo seco, avellanado, antojadizo y lleno de pensamientos varios y nunca imaginados por otro alguno. Un hijo que, como el propio Cervantes, quiso ser caballero, y vivir aventuras, y llevar a cabo hazañas que le proporcionaran eterno nombre y fama, en una realidad empeñada en derrotarle, como al propio Cervantes. Un hijo díscolo, rebelde y soñador que se puso a sí mismo el nombre hoy indisolublemente unido al de Cervantes: Don Quijote de la Mancha. 

Porque tanto Cervantes como el Quijote logran finalmente vencer a la gris realidad que les niega la gloria en las armas gracias a las letras. Es decir, gracias a la literatura. De ahí que merezcan ser, sin ninguna duda,  el icono literario por excelencia.