viernes, 25 de noviembre de 2016

Otro lugar,Otro tiempo: Héroes de la Antártida.

La conquista del Polo Sur fue algo más que la empresa personal de dos hombres, Scott y Amundsen,de espíritu aventurero. Ambos deseaban triunfar para honrar el nombre de su país. Pero en esta expedición hay otros "héroes", el Capitán de Dragones Lawrence Oates.


Lawrence Edward Grace Oates nació el 17 de marzo de 1880 en Putney, Londres, en el seno de una familia acomodada. Su tío, Frank Oates, era un destacado naturalista y explorador en África. Oates fue educado en Eton y comenzó la carrera militar cuando acabó sus estudios.
Con 18 años se unió al Regimiento de West Yorkshire y le tocó cumplir el servicio militar en la Segunda Guerra de los Bóer, en Sudáfrica.En 1902 ya era teniente y en 1906 fue ascendido a capitán. En el campo de batalla sufrió una herida de guerra; en concreto, recibió un disparo en el muslo izquierdo, lo que le dejó como secuela tener esa pierna unos 2,5 centímetros más corta que la otra.
La guerra acabó y al tiempo, el capitán Robert Falcon Scott empezó a organizar un viaje a la Antártida, el segundo suyo, con el objetivo de ser los primeros seres humanos en alcanzar el Polo Sur geográfico
La Royal Society y la Royal Geographical Society financiaban parte de la expedición, que fue bautizada como Terra Nova (es el nombre del barco que llevó a los expedicionarios a la Antártida), pero en esencia era una iniciativa eminentemente privada. Se seleccionó un equipo  de 65 miembros, pero además del perfil profesional de cada uno de los exploradores se valoró también la aportación económica que pudieran hacer   El capitán Oates fue seleccionado por su experiencia militar con caballos (Scott quería llegar al Polo usando ponis) y porque hizo una aportación de unas 1.000 libras esterlinas.
El viaje partió en 1910 y además tenía otros objetivos en el campo de la biología o la geología. La aventura se dividió en tres etapas, la última de las cuales era la de intentar alcanzar el Polo Sur geográfico, valiéndose de una serie de depósitos de alimentos y combustible que se iban dejando por el camino para facilitar la vuelta.


El capitán Oates, de carácter reservado, ya detectó alguno de los primeros problemas antes de llegar a la Antártida, en concreto de la poca idoneidad de los 19 ponis que había comprado Scott para la misión.  Los animales sufrieron muchísimo durante el trayecto por mar y, como luego se demostraría, eran una pésima elección para viajar por el Polo. Scott los eligió por ser capaces de llevar más peso que los perros, pero no tuvo en cuenta que necesitaban seis veces más cantidad de comida, que eran más pesados y menos resistentes. Este fue uno de los principales errores que condenaron la expedición; un fallo, por otra parte, que no cometió Roald  Amundsen.
Amundsen era un explorador noruego, experimentado en travesías por el Polo Norte, que casi al mismo tiempo que Scott decidió acometer la hazaña de alcanzar el Polo Sur Geográfico. Cuando los británicos supieron de esta intentona, la aventura se convirtió en una carrera.
Tras una serie de vicisitudes penosas  finalmente quedó un grupo de cinco exploradores con el objetivo de alcanzar el Polo Sur. Era el 4 de enero de 1912 y los elegidos eran el propio Robert Falcon Scott, Edward Wilson (físico, naturalista y ornitólogo), Henry R. Bowers y Edgar Evans (marinos) y Lawrence Oates.


Este grupo de cinco comenzó la marcha hacia el Polo, pero a los siete días, a unos 24 km del destino, vieron una bandera noruega, por lo que se dieron cuenta de que Amundsen les había adelantado. Al día siguiente (17 de enero de 1912) alcanzaron el Polo Sur Geográfico. En efecto, allí encontraron una tienda, algunos víveres, una carta destinada al rey de Noruega informando de la hazaña y una nota para el equipo británico. Todo llevaba allí 35 días, la ventaja que les sacó el noruego, que no sólo partió primero, sino que hizo el trayecto en bastantes menos jornadas.

"Querido comandante Scott: Como vd. será probablemente el primero en llegar aquí después de nosotros,puedo pedirle que envíe la carta adjunta al Rey Haakon VII de Noruega? Si los equipos que hemos dejado en la tienda pueden serle de alguna utilidad, no dude en llevárselos. Con mis mejores votos. Le deseo un feliz regreso. Sinceramente suyo. Roald Amundsen».

Sumido en la decepción, el equipo emprendió el regreso, que se complicó sobremanera por unas inusuales malas condiciones atmosféricas y por la falta de víveres. El más perjudicado era Edgar Evans. El escorbuto hizo aparición y Evans, que sufrió una caída con un golpe en la cabeza, falleció justo un mes después de haber alcanzado el Polo Sur.
Para el regreso tenían previsto hacer una media diaria de 9 millas, pero las congelaciones, el hambre y la sed les hicieron mella, de modo que apenas podían hacer 3 millas al día. Lawrence Oates empezó a empeorar. Tenía escorbuto y su herida de guerra se reabrió. Sufría severas congelaciones en manos y pies y apenas podía caminar. 
El capitán Oates pidió a sus compañeros que le dejaran atrás, pero estos rechazaron abandonarlo. Esta decisión fue probablemente fatal para el grupo, porque los retrasó demasiado.
La mañana del 15 de marzo de 1912 , Oates volvió a pedir a sus compañeros que lo dejaran en la tienda, pero se negaron y continuaron. Esa noche, la salud del capitán de Dragones empeoró dramáticamente. Así, en las primeras horas del 16 de marzo de 1912, Oates realizó un sobrehumano esfuerzo en la tienda para calzarse las botas, se puso en pie y pronunció la legendaria frase que le hizo pasar a la posteridad:
“I am just going outside and may be some time” (“Voy a salir y puede que para un tiempo”).
Wilson, Scott y Bowers comprendieron lo que quería hacer Oates y pese a que intentaron impedírselo, sus esfuerzos fueron en vano. El capitán Lawrence Edward Grace Oates, que al día siguiente hubiera cumplido 32 años, salió de la tienda con unas temperaturas de unos 40 grados bajo cero y se alejó para dejarse morir en las nieves eternas de la Antártida. Lo que nunca llegó a saber es que su sacrificio no sirvió para salvar la vida de sus compañeros.

El capitán Robert Falcon Scott escribió en su diario: “Sabíamos que Oates caminaba hacia su muerte… era el acto de un hombre valiente y de un caballero inglés” (el relato de esos días, reflejado en el diario del capitán Scott, fue recuperado por la expedición de rescate que salió en su búsqueda..

Los tres supervivientes reemprendieron la marcha pero el 20 de marzo les sorprendió una tormenta de nieve y ya casi no pudieron avanzar más. Desnutridos, enfermos, congelados y sin víveres, ya no les quedaba ninguna duda de que no saldrían nunca del Polo Sur.

Se cree que Bowers, Wilson y Scott fallecieron congelados el 29 de marzo, día en el que el capitán Scott realizó la última entrada en su diario: “Todos los días estamos dispuestos a partir hacia nuestro depósito a 11 millas, pero a la entrada de la tienda persiste un remolino de nieve. No pienso que podamos esperar nada mejor ahora. Perseveraremos hasta el final, pero nos estamos debilitando, por supuesto, y el final no puede estar lejos. Es una lástima, pero creo que no puedo escribir más. R. Scott. Por Dios cuida de nuestra gente”.


 Estaban, como bien calculó Scott, a sólo 11 millas del depósito de abastecimiento. 
Tras varios meses de tensa espera, un equipo salió en búsqueda de Scott y los otros cuatro exploradores. El 12 de noviembre de 1912 fueron hallados los cuerpos helados de Scott, Bowers y Wilson. En el mismo lugar se erigieron unos improvisados mausoleos con montones de nieve y dos esquíes a modo de cruces. Días después, el equipo de rescate buscó también algún rastro de Lawrence Oates, pero sólo hallaron su saco de dormir. El cuerpo del capitán de Dragones nunca apareció. Probablemente hoy, un siglo después de su desaparición, siga allí, incorrupto y congelado.

La figura de Lawrence Oates ha permanecido en el imaginario colectivo británico como el paradigma del comportamiento caballeroso, abnegado y sacrificado del que tanto hacen gala los ingleses. Hoy en día hay un museo dedicado a su memoria en Selborne, Inglaterra. Su saco de dormir está en el Museo del Instituto Scott de Investigación Polar en Cambridge. Además, hay un par de monumentos en su honor en otros lugares de Inglaterra.

 Como curiosidad, os diré que dos grupos de música españoles hacen referencia a su historia.
Uno es Mecano, con una famosa canción titulada Héroes de la Antártida, en la cual una de sus estrofas relata la decisión de Oates.





 Y la del grupo heavy asturiano Warcry y titulada Capitán Lawrence , que es más específica de la historia de Oates y que relata en primera persona lo que pudo pensar el joven oficial en sus últimas horas.

25N Día Internacional contra la Violencia de Género

Desde 1981, Latinoamérica conmemora cada 25 de noviembre el día contra la violencia de género. Los movimientos feministas de la región, con una de las tasas más altas de violencia contra la mujer, acuñaron esa fecha en honor a las dominicanas Minerva, Patria y María Teresa Mirabal, tres hermanas asesinadas el 25 de noviembre de 1960 por orden del dictador Rafael Leónidas Trujillo, del que eran opositoras. Años más tarde, en 1999, la ONU se sumó a la jornada reivindicativa y declaró cada 25 de noviembre Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, en honor a las hermanas Mirabal.






Alcemos nuestras voces  a fin de denunciar públicamente no sólo la muerte violenta de las mujeres, sino también para visibilizar nuestra repulsa contra esa violencia de género.

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jueves, 17 de noviembre de 2016

Titivillus, demonio culpable de la mala ortografía

¿Tienes faltas de ortografía ? ¿Problemas en la expresión escrita? 
Según el rico folclore cristiano, un demonio enano y más feo que Picio podría estar detrás de todos tus problemas ortográficos, se llama Titivillus y es nada menos que el patrón de las faltas ortográficas.

Se le suele representar con un saco o una pila de libros sobre su espalda y se decía que entraba en los monasterios y hogares de copistas para recoger errores cometidos por estos en los textos sagrados.  Los guardaba en su bolsa para luego llevarlos al infierno, donde quedaban registrados como prueba de mala devoción cristiana. Más tarde,  en el Día del Juicio Final, serían reclamados a los monjes escribanos y a los cajistas responsables. Y no solo eso, en el Medievo se le culpaba más de un montón de cosas: los errores durante las misas y el servicio religioso, la mala pronunciación, la falta de atención y la charla ociosa.
¿Para qué servía Titivillus a la Iglesia?
Margaret Jennings en su artículo “Tutivillus: The Literary Career of the Recording Demon” (Estudios de Filología 74, no. 5, diciembre de 1977), cuenta esta curiosa historia sobre un indisciplinado diácono:
“Un diácono que rompe a reír en la iglesia durante el servicio es reprochado por su sacerdote. El diácono se defiende diciendo que durante el servicio había visto a un demonio escribiendo en un pergamino las palabras ociosas de algunos de los miembros de la congregación. El demonio llenaba rápidamente el pergamino, y para hacer más espacio en él, tiraba de la parte superior con los dientes. Al final el pergamino estaba tan sobrecargado (con tantos palabras ociosas y murmuraciones) que lo arrancó, y el demonio fue lanzado hacia atrás cayendo sobre su espalda y haciendo reír al diácono. El sacerdote, vivamente impresionado por la historia se la transmitió más tarde a la congregación para que se diesen cuenta de que su cháchara durante el servicio sería anotada en contra de ellos para el Día del Juicio Final, porque en algún lugar en medio de ellos está el demonio observando y anotando las oraciones que, por su negligencia, se le roban a Dios” 
El  personaje Titivillus tenía una clara utilidad práctica: por un lado conseguir  una mayor concentración de los creyentes durante la Misa y por otro la de los responsables de la confección de los entonces exclusivos y carísimos libros.
Según Trusted Translations, los copistas trabajaban a la luz de las velas o lámparas de aceite y en ambiente cerrados, algo que podía afectar y afectaba a su salud visual, llegando en algunos casos a provocarles la ceguera. Esto, unido al tedio y al cansancio, les hacía cometer errores ortográficos, manchar las páginas de tinta o realizar garabatos en lugar de palabras reales. Algunos se atrevían incluso a realizar dibujos burlescos en los márgenes o comentarios tipo “tengo frío” o “esta página es muy difícil”. Este tipo de atentado copista se llamaba “marginalia” y era severamente castigado.

Uno de sus mayores éxitos  se produjo en 1631, cuando los impresores londinenses  Robert Barker y Martin Lucas distribuyeron una copia de la Biblia del Rey Jacobo en el que se olvidaron de incluir la palabra “no” en el séptimo mandamiento. Así, en la conocida desde entonces como “Biblia Malvada”, se animaba a los devotos al desenfreno sexual con un Cometerás adulterio. El monarca británico condenó a los editores a pagar una multa de 300 libras, ordenando la destrucción de todas las copias.
En el Monasterio de Santa María Real de las Huelgas de Burgos, por cierto, existe una retablo de finales del siglo XV atribuido a Diego de la Cruz en el que, junto a la Virgen de la Misericordia aparecen dos diablos, uno de los cuales carga un hatillo de libros a la espalda. 
Si no quieres tener ningún problema con  Titivillus entra  AQUÍ y... PRACTICA!!!!

miércoles, 16 de noviembre de 2016

Enseñar a pensar, enseñar a ser libres. Día Mundial de la Filosofía



  ...la filosofía es una aliada valiosa, que se funda en el razonamiento reflexivo y la práctica del diálogo... 

Irina Bokova, Directora General

Este año celebramos el Día Mundial de la Filosofía el día siguiente al Día Internacional para la Tolerancia. Esta coincidencia es muy significativa por la estrecha relación que existe entre la tolerancia y la filosofía. La filosofía se alimenta del respeto, la escucha y la comprensión de la diversidad de opiniones, reflexiones y culturas que enriquecen nuestra forma de estar en el mundo. 
Al igual que la tolerancia, la filosofía es una forma de convivencia dentro del respeto de los derechos y los valores comunes. Representa también una capacidad para ver el mundo a través de una mirada crítica, consciente del parecer de los demás, fortalecida por la libertad de pensamiento, de conciencia y de creencias.
Por todas estas razones, la filosofía es más que una disciplina académica o universitaria: es una práctica cotidiana que ayuda a vivir mejor, y de forma más humana.
La UNESCO celebra este año los aniversarios de dos eminentes filósofos, Aristóteles y Leibniz, que contribuyeron al desarrollo de la metafísica y la ciencia, la lógica y la ética. Con varios siglos de diferencia y en contextos culturales muy distintos, ambos tenían en común el hecho de situar la filosofía en el corazón de la vida pública, como un elemento central de una vida digna y libre.
 Celebremos también nosotros ese espíritu, atrevámonos a abrir espacios para el pensamiento libre, abierto y tolerante. Sobre la base de este diálogo podremos construir una cooperación más fuerte entre los ciudadanos, las sociedades y los Estados, como cimiento sostenible de la paz.

miércoles, 9 de noviembre de 2016

“Tus preguntas siempre tienen un libro por respuesta” Día de las Librerías

Bajo el lema “Tus preguntas siempre tienen un libro por respuesta”, se celebra por sexto año en España el Día de las Librerías.
El Día de las Librerías es un acontecimiento que se celebra para reafirmar la relación del lector con el librero, celebrar un día festivo-comercial y de puertas abiertas, para dar a conocer las librerías españolas, su aportación a la vida social y cultural, y fomentar la lectura y la difusión del libro.
Este evento tendrá lugar el próximo 11 de noviembre y  ofrece descuento del 5% en todos los libros, apertura hasta las 22h y numerosas actividades en cada una de las librerías que se suman a esta iniciativa.



Visitar una librería es siempre un auténtico placer. Os invito a realizar una visita virtual por algunas de las librerías más curiosas del mundo

Acqua Alta (Venecia)

En esta curiosa librería veneciano, barcos, góndolas y canoas sirven de estanterías para albergar toda clase de libros nuevos y usados. Incluso dispone de una escalera de enciclopedias antiguas que lleva hasta unas preciosas vistas del canal.
Cuando hay inundaciones en la librería Acqua Alta, las góndolas sirven para albergar los libros y evitar que se deterioren.

Librería Lello e Irmão (Oporto)

También conocida como Librería Chardron, está ubicada en el casco antiguo de Oporto (Portugal).
Son muy conocidas sus escaleras y, aunque no hay prueba de ello, son muchos los que afirman que las escaleras de Hogwarts (Harry Potter) están inspiradas en este lugar. Hay que recordar que su autora;J.K. Rowling, trabajó como profesora de inglés en Oporto durante un tiempo.


El Ateneo Grand Splendid (Buenos Aires)

El Ateneo, un antiguo teatro reconvertido en librería en el centro de Buenos Aires, conserva aún gran parte de su antigua grandeza. Fue diseñado en 1919 por los arquitectos Peró y Torres Armengol, aunque no se convertiría en una librería hasta 81 años después.
Además de disfrutar de su majestuosidad, los visitantes pueden gozar de espectáculos en directo o de degustar un café en un escenario único.
Está ubicada en la Avenida Santa Fe 1860 (barrio de Recoleta).
 

Boekhandel Selexyz Dominicanen (Maastricht)

Son muchos los que afirman que la librería Boekhandel Selexyz Dominicanen es una de las más bellas del mundo. 
La grandiosidad de su escenario se debe a que está ubicada en una Iglesia gótica de los Padres Dominicos, la cual fue restaurada y reconvertida en librería en el año 2006. Antes de almacenar centenares de títulos de la literatura tuvo otro uso realmente curioso: almacén de bicicletas.




Por último, os recuerdo que existe un buscador muy útil, todostuslibros.com, donde puedes saber en qué librería tienen el libro que estás buscando (solo para España)…

sábado, 5 de noviembre de 2016

La tejedora de la muerte

 “Sabemos que los peligros literarios no pueden alcanzarnos, por eso el miedo se convierte en placer, porque, si el mal que nos amenaza está entre las páginas de un libro, siempre podrá ser controlado o vencido".



Andrea es una mujer de 40 años que una tarde de reunión en casa de una amiga se acuerda de un hecho insólito y misterioso de su infancia que sucedió una tarde de septiembre hace 30 años cuando ella vivía en un pueblo de Extremadura con sus padres. A partir de ese momento siente la curiosidad de descubrir qué sucedió aquella tarde de septiembre en la que un inesperado y violento trueno perturbó la tranquilidad tanto en el pueblo como en su casa.
Este hecho origina que su madre la cambie de habitación porque dice haber visto un ser misterioso sobre la mecedora, “la tejedora de la muerte”, y con el tiempo deciden irse a vivir a la ciudad.

“Lo único que percibo es un desagradable olor a polvo envejecido. Es el olor del tiempo muerto, de las cosas que fueron y ya no son.”

Cuando Andrea se acuerda de estos hechos vuelve a Extremadura, a su antigua casa, para intentar descubrir qué sucedió aquella tarde. Pretende que Rosa, la mujer que ayudaba a su madre en las tareas domésticas, le cuente lo que sucedió pero se encuentra con que ella murió hace dos meses. Mª Francisca, la hermana de Rosa será la que le dé a Andrea las claves para descubrir lo que aconteció. A partir de este momento suceden una serie de hechos que nos desvelarán exactamente cuál era el misterio de la mecedora y de la “tejedora de la muerte”




Ahora que ya conoces cuál es "misterio" te propongo que ocupes el lugar de la autora Concha López Narváez y escribas otro final "sorprendente" para La tejedora de la muerte.