sábado, 28 de enero de 2017

Los 20 libros ganadores del Premio Fundación Cuatrogatos 2017



Acaba de darse a conocer el Premio de la Fundación Cuatrogatos, una organización sin ánimo de lucro creada en Miami (EEUU), con el objetivo de trabajar en favor de la lectura y la educación. Este premio se instauró hace unos años para contribuir a la difusión y la lectura de libros de alta calidad creados por escritores e ilustradores iberoamericanos.

El premio se compone de 20 libros altamente recomendados por sus valores literarios y plásticos y ,que según la organización, merecen tener la mayor difusión.

La imagen que identifica al Premio Fundación Cuatrogatos de este año fue creada por la ilustradora argentina Claudia Degliuomini.

Si pinchas AQUÍ puedes descargar el folleto.

Este folleto digital del Premio Fundación Cuatrogatos 2017 incluye, además de la lista de los 20 libros ganadores con sus respectivas reseñas valorativas, la relación de las obras que el jurado consideró finalistas y también una selección de 90 títulos recomendados.

Entre los 20 mejores:


Para ser pirata Beatriz Giménez de Ory 
Ilustraciones de Carole Hénaff Colección El barco de vapor Madrid: Ediciones SM, 2016
 El mundo de los piratas, tan cercano al imaginario infantil, es recreado con elegancia y dominio formal en este cautivador cuaderno de versos. Barcos, catalejos, calaveras coquetas, patas de palo, cofres con tesoros, espadas y duelos se convierten en materia poética de una obra que consigue un singular contrapunteo entre lo lírico y lo humorístico. Con sus deliciosos ovillejos, caligramas, retahílas y diálogos rimados, el libro es una invitación a aventurarse, en calidad de grumetes y a las órdenes del temible capitán Malatía Malatón, por los mares de la poesía.



Mundinovi (El gran teatrillo del mundo) Juan Carlos Martín Ramos
Ilustraciones de Federico Delicado Pontevedra: Faktoría K de libros  Kalandraka, 2016 

Fascinante paseo por el universo de los títeres y los titiriteros. Conocidos personajes, como Monsieur Guiñol, la Tía Norica, Maese Trotamundos o Don Cristóbal, cobran vida en este exquisito libro, de gran inventiva y musicalidad. Los poemas y las ilustraciones ponen de relieve un profundo conocimiento y amor por el teatro de muñecos (“un mundo que es falso, / pero es de verdad”). La sección final, “Títeres a escena”, está conformada por deliciosas piezas breves en verso que invitan a ser escenificadas en un retablillo.

 Entre los finalistas


Alma y la isla Mónica Rodríguez
 Ilustraciones de Ester García Madrid: Anaya, 2016 Novela


Entre los recomendados:




El secreto del espejo Ana Alcolea
 Madrid: Anaya, 2016 Novela








El legado de Daniel Kurka o El secreto de Nikola Tesla Mónica Rodríguez Colección Gran angular Madrid: Ediciones SM, 2016 Novela






León Kamikaze Álvaro García Hernández 
Colección Gran angular Madrid: Ediciones SM, 2016 Novela 





La nieve interminable Agustín Fernández Paz 
Colección Gran Angular Madrid: Ediciones SM, 2016 Novela







Mentira Care Santos 
Barcelona: Edebé, 2015 Novela

jueves, 26 de enero de 2017

Tópicos propios de la Edad Media

 Un tópico o “lugar común”, aplicado a la literatura, puede definirse como aquel esquema del pensamiento y de la expresión ya prefijados; es decir, que podemos rastrear en sus orígenes e influencias. La mayoría de ellos proceden de la literatura clásica grecolatina.

 Tópicos propios de la Edad Media.




 Ubi sunt? (o "¿dónde están?", "¿qué se hicieron?"). Lamenta la desaparición de las grandes glorias pasadas a través de la ruina de sus monumentos o el olvido de sus grandes hombres y hazañas. Jorge Manrique en las Coplas a la muerte de su padre toca este tópico, formulando una serie de preguntas retóricas sobre el destino de caballeros, damas, galas, amores, músicas, bailes: todo desaparece.
 Este "ubi sunt" se convertirá en uno de los tópicos más célebres. Los versos a los que aludimos son:
 ¿Qué se hicieron las damas,
sus tocados, sus vestidos,
sus olores?
¿Qué se hicieron las llamas
de los fuegos encendidos
de amadores?
¿Qué se hizo aquel trovar,
las músicas acordadas
que tañían?
¿Qué se hizo aquel danzar,
aquellas ropas chapadas
que traían?

 Puer senex ( o "niño viejo"). Un joven pide consejo a un sabio anciano y experimentado y lo sigue con gran beneficio. El Conde Lucanor, por ejemplo. 

El hombre como microcosmos o espejo del macrocosmos o universo. Aristóteles dijo que el hombre era como un universo pequeño, pues en él se reflejaban las mismas características que en el universo mayor. Así, está compuesto de cuatro humores de la misma manera que el universo de cuatro elementos; tiene siete aberturas que corresponden a los siete planetas, su cabeza es el cielo y su cuerpo la tierra, etc... 

Nihil novum sub sole (o “nada nuevo bajo el sol”). Tiene origen bíblico y alude a la repetición constante, a que en realidad todo es siempre lo mismo. 

Libro divino de la naturaleza. Según los escolásticos, Dios compuso dos libros: la Biblia y la Creación. Así pues, no sólo se puede alcanzar a Dios leyendo las escrituras, sino que a través de la contemplación de la perfección de la naturaleza y sus criaturas puede el hombre elevarse mediante ese conocimiento o ciencia hasta Dios.

Homo viator ( u "hombre caminante" o peregrinaje ). La vida es un viaje que nos va cambiando y purificando transformándonos en otras personas más sabias y maduras conforme atravesamos por diversas experiencias y desengaños. Es el “todo pasa y todo queda” de Antonio Machado o la referencia de Berceo en la introducción a los Milagros de Nuestra Señora, en que compara al hombre con un romero o peregrino.

 Vita flumen (o “la vida como río”). Una variante del anterior. Es la idea de entender la vida como un río que desemboca en el mar, que es la muerte. Las resonancias son manriqueñas 

Nuestras vidas son los ríos
que van a dar en la mar
que es el morir;
allí van los señoríos
derechos a se acabar
y consumir;
allí los ríos caudales,
allí los otros, medianos
y más chicos,
allegados son iguales
los que viven por sus manos
y los ricos.



 La muerte igualadora. En la Edad Media, sobre todo en las danzas de la muerte, se veía a ésta como la gran niveladora de las diferencias sociales en vida insalvables, pues hacía tabla rasa "desde el Papa hasta el que no tiene capa". El hecho de que todos seamos iguales ante la muerte lo podemos ver en la Danza general de la muerte del S XV.



Magister dixit ("el maestro ha dicho" o argumento de autoridad ). En la Edad Media las opiniones escritas se respetan no por su verdad intrínseca, sino por el prestigio de quien lo ha afirmado; no se discute lo que han dicho las grandes figuras, porque no existe sentido crítico. El sentido crítico aparecerá en el Renacimiento cuando la imprenta vulgarice la lectura y multiplique el número de los libros y, por tanto, el número de contradicciones y de opiniones divergentes.

 Todo compuesto, según peso y medida. La mayor parte de las obras medievales poseen una curiosa superstición por la composición según números, cuyo caso más visible es la Divina comedia, compuesta en tres partes por tercetos (estrofas de tres versos) y con tres personajes principales, entre otras curiosidades. Asimismo, todos los poemas de Berceo siguen una estructura tripartita, existe una superstición artística por el número áureo, etc. 

Vanitas vanitatum ( o "vanidad de vanidades, y todo es vanidad", Eclesiastés). Nada merece la pena o el esfuerzo por conseguirlo, porque no es posible alcanzar satisfacción, todo se reduce a polvo.

 Militia amoris ( o el amor como “contienda bélica ). Procede de Ovidio (Amores, I 9).

 Flamma amoris ( o el amor como “llama de fuego” ). De origen clásico. 

Fortuna imperatrix mundi (la fortuna es la emperatriz del mundo) o rueda de la fortuna. La fortuna todo lo trastoca: eleva al malvado y arroja a la miseria al virtuoso; este tópico nace del De cosolatione Philosohiae de Boecio. 




Captatio benevolentiae (o captura de la bienquerencia ). El autor empieza modestamente (excusatio propter infirmitatem) fingiendo inseguridad o simulando torpeza y escaso saber para ganarse la benevolencia del lector. Es propia de los prólogos y comienzos de obras. 

martes, 24 de enero de 2017

Nuestro paisano Juan de Mena


Sabemos que nació en Córdoba en 1411. Su presunta condición de converso ha sido discutida. Quedó huérfano desde muy niño. Debió de estudiar en su ciudad natal, hasta que a los veintitrés años se trasladó a Salamanca. Posiblemente, se licenció como maestro en artes.
Marchó luego a Italia, tal vez bajo la protección del cardenal Juan de Cervantes; debió de ser un viaje fundamental para su formación humanística. Se ha dicho que regresó pronto a España, hacia 1434. Sin embargo, Beltrán de Heredia, a raíz del hallazgo de unos documentos en el Vaticano, quiere demostrar que estuvo en Florencia en 1442 y 1443 con la corte pontificia y que era clérigo, extremo que no ha sido suficientemente dilucidado.
De regreso a España, fue nombrado secretario de cartas latinas por Juan II y cronista oficial, probablemente en 1444. Era, además, caballero veinticuatro de la ciudad de Córdoba. El resto de su vida se desarrolló en círculos cortesanos donde gozó de gran favor. Se mantuvo siempre fiel al rey Juan II y al condestable Álvaro de Luna, a quien elogió en más de un poema. Sin embargo, cuando éste fue decapitado, aceptó de Juan II una renta anual procedente de los bienes confiscados al condestable. Probablemente se casó dos veces, la última poco antes de su muerte; no tuvo descendencia.
Una vez fallecido Juan II, se retiró de la corte. Murió en Torrelaguna en 1456.
 
PEDRAZA, Felipe B. y RODRÍGUEZ, Milagros (1984), Manual de literatura española. Edad Media (1), Pamplona: Cenlit.
 

Fue uno de los mejores latinistas de su época. Compuso numerosas cantigas y decires amorosos de tono intelectual y estilo artificioso. También escribió la Coronación del marqués de Santillana y las Coplas a los pecados mortales. No obstante, su obra más destacada es el Laberinto de Fortuna, conocido también como Las trescientas, por ser éste el número de estrofas que componen la obra. Es un extenso poema en coplas dodecasílabas, de carácter alegórico y, de nuevo, con evidente influjo de la Divina Comedia de Dante. 
El argumento es sencillo: Juan de Mena es arrebatado en el carro de Belona, la diosa guerrera, tirado por dragones y es conducido al palacio de Fortuna. La Providencia, que acude a recibirlo en una nube muy grande y oscura, le muestra la máquina del mundo, formada por "muy grandes tres ruedas", dos inmóviles (la del pasado y la del futuro, que aparece velada) y una en perpetuo y vertiginoso girar, el presente. En cada rueda hay siete círculos: el de Diana, morada de los castos; el de de Mercurio, de los malvados; el de Venus, lugar donde se castiga el pecado sensual; el de Febo, retiro de los filósofos, oradores, historiadores y poetas; el de Marte, panteón de los héroes muertos por la nación; el de Júpiter, sede de los reyes y príncipes y el de Saturno, solio que ocupa únicamente Álvaro de Luna, privado del rey.



Su afán por crear un lenguaje poético que pusiera la lengua castellana al mismo nivel de solemnidad y perfección que la latina le llevó al uso de cultismos, hipérbatos y alusiones de carácter mitológico, histórico, etc., que hicieron de su lengua poética un modelo de  gran dificultad. Un ejemplo, Juan de Mena define el amor con tres adjetivos que hoy nos resultan totalmente desconocidos: “el amor es ficto, vaníloco y pigro” (o lo que es lo mismo:”el amor es falso, de habla vana y perezoso”). Estos tres adjetivos son transposiciones de palabras latinas (fictus, vaniloquus y pigrus) que nunca se incorporaron al léxico castellano.
Diosa Fortuna (musicaysecundaria.blogspot.com)


¿Os interesa saber de qué trata el Laberinto de Fortuna? Fácil, hacéis clic aquí y disponéis de una edición digital de la obra.

¿Os ha intrigado la obra completa  de Juan de Mena? Aquí la tenéis enterita, con la Coronación del marqués de Santillana y las Coplas a los pecados mortales.

El Marqués de Santillana y su Vaquera de la Finojosa

Fernando de Pulgar en sus Claros varones de Castilla (1486), dejaría de él un expresivo retrato:

"Fue ombre de mediana estatura, bien proporcionado en la compostura de sus mienbros y fermoso en las faciones de su rostro [...] Era ombre agudo y discreto, y de tan grand coraçón que ni las grandes cosas le alteravan ni en las pequeñas le plazía entender. Era cavallero esforçado y ante de la fazienda cuerdo y templado y puesto en ella era ardid y osado [...] Fue capitán principal en muchas batallas que ovo con christianos y con moros, donde fue vencedor y vencido [...] Governava asimismo con grand prudencia las gentes de armas de su capitanía y sabía ser con ellos señor y compañero, y ni era altivo en el señorío, ni raes en la compañía [...] Tenía grand copia de libros y dávase al estudio, especialmente de la filosofía moral y de cosas peregrinas y antiguas. Tenía siempre en su casa doctores y maestros con quien platicava en las ciencias y leturas que estudiava [...] Tenía grand fama y claro renonbre en muchos reinos fuera de España, pero reputava mucho más la estimación entre los sabios que la fama entre los muchos".




Íñigo López de Mendoza, conocido como el Marqués de Santillana, fue un hombre de una vasta cultura. Intervino activamente en la corte de Juan II, pero compaginó su vocación política y militar con el cultivo de la literatura. Como poeta utilizó las formas de la poesía culta castellana, pero también se acercó a las formas y a los temas de la poesía italiana.
En las formas castellanas deben considerarse sus Canciones y sus Decires. Entre éstos destacan El infierno de los enamorados y el Diálogo de Bías contra Fortuna.



Entre sus poemas de arte mayor son notables la Comedieta de Ponza (composición en 120 estrofas, con una clara voluntad de imitación de la Divina comedia de Dante), y la Defunción de don Enrique de Villena.
Como experimentador de las formas métricas italianas procedentes de Petrarca, llevó a cabo los primeros intentos por introducir el verso endecasílabo  en nuestra lengua con sus Sonetos fechos al itálico modo.
En 1437 es enviado a Córdoba y a Jaén, arrebatando a los moros Huelma y Bexia.De sus andazas por estas tierras es su serranilla La vaquera de la Finojosa.



La página web del Centro Virtual Cervantes sobre el Marqués de Santillana te ofrece diversos estudios sobre la vida y la obra del Marqués de Santillana.

sábado, 21 de enero de 2017

La poesía trovadoresca y su "amor cortés"

Se conoce como poesía trovadoresca a aquella que fue cultivada por los trovadores entre los siglos XII y XIII. Es expresión del código de valores del “amor cortés”. Estamos hablando, así pues, del primer tipo de poesía cortesana y culta que utiliza una lengua vulgar y también de un hito fundamental en los orígenes de la música profana.
 Su influencia en la lírica europea durante los siglos posteriores es enorme pues provoca imitaciones en otras lenguas europeas, sobre todo en francés, catalán, galaico-portugués (cantigas) o alemán (minnesang). 
Este tipo de poesía recibe también el nombre de poesía provenzal porque nació en la Occitania, una región que en la Edad Media abarcaba el sur de Francia y cuyo epicentro estaba en la región de la Provenza. Además contaba con un idioma romance propio: el occitano o provenzal.


Los trovadores pertenecían fundamentalmente a la nobleza y fueron músicos y poetas medievales que componían sus obras y las interpretaban acompañadas de música en las cortes señoriales europeas pero no solo por intereses económicos ni de manera ambulante (como los juglares). Los trovadores eran enormemente respetados y había entre ellos desde nobles hasta plebeyo.
Su público era, fundamentalmente, una aristocracia cada vez menos guerrera y más refinada.
El primer trovador del que se tiene noticia fue Guillermo de Poitiers (1071-1126) después le siguieron otros muy destacados como Adam de la Halle, Jaufre Rudel, Ricardo Corazón de León o Guillebert de Berneville. 
Además también los hubo españoles, como el gallego Martín Codax y el catalán Rimbaut de Vaqueiras.

El arte de “trovar” (trovar significa “encontrar”, “hallar”) sólo podía adquirirse mediante el estudio y la creación meditada. El poema trovadoresco era, ante todo, una canción para ser acompañada con el violín o con el arpa. Según el tema,  se distinguían diversos subgéneros dentro de la poesía trovadoresca:

  • Cansó: poesía amorosa de refinada expresión literaria.
  • Sirventés: poema satírico-burlesco, de ataque personal o crítica moral a la sociedad.
  • Pastorela: encuentro de un caballero con una bella pastora.
  • Planto: lamento fúnebre, está considerado el antecedente de la elegía.
  • Tensó: debate entre dos poetas en torno a un tema común.
  • En las obras de la poesía trovadoresca domina una nueva concepción amorosa: el amor cortésSe trata de una adaptación del feudalismo a la relación amorosa entre miembros de la nobleza. Por un lado y con una actitud enteramente pasiva tenemos a la dama (noble y casada en muchas ocasiones), y por el otro al poeta (obediente vasallo enteramente a su servicio) que la ama apasionadamente en secreto, con sinceridad y espíritu caballeresco. Este amor imposible hace sufrir al enamorado, pero también lo perfecciona, pues es un proceso de purificación y espiritualización. Así la dama, muy divinizada, se convierte en inspiradora de las composiciones poético-musicales del trovador.



    Aquí tenéis a uno de los primeros trovadores, Marcabrú, con su poema Bel m’es quan li fruch madur:



     
    También hubo mujeres trovadoras, es el caso de Beatriz de Dia, de quien podéis escuchar la composición “Ab et ab joven m’apais”:


    A finales del siglo XIII la poesía trovadoresca provenzal comienza a declinar, víctima de su propia perfección formal y de su monotonía temática. Al mismo tiempo, en Italia, la escuela poética florentina , con el llamado dolce still novo, supera ese esquema al introducir ciertas variantes como un mayor análisis psicológico, cierta tendencia hacia la espiritualización de la relación amorosa y la configuración del tópico de la donna angelicata (dama angelical). Aunque se inspiren en mujeres concretas, como sucede en el caso de Dante con Beatrice, la amada se presenta como reflejo de la bondad y la belleza divinas y no como un auténtico ser humano.

    "Si piensas llegar a alguna parte en la vida, tienes que leer muchos libros".



    Matilda es la protagonista del libro de Roald Dahl que lleva su mismo nombre. Estamos ante una niña bastante peculiar que, como nos cuenta el escritor de origen noruego, con un año y medio ya hablaba sin parar y a los tres aprendió a leer por su cuenta. Ante la negativa de sus padres de comprarle libros y de llevarla a la escuela, Matilda se dirige sola a la biblioteca de su ciudad para leer y la bibliotecaria le recomienda un libro que, como todos sabemos, le lleva a otros libros. Antes de cumplir los cinco años de edad y en solo seis meses Matilda se había leído un total de 16 libros, todos de autores ingleses y con un protagonista con mucha fuerza. Así pues, no es nada exagerado considerarla la lectora por excelencia.

    Aquí tienes los 16 libros que Matilda lee "bajo la atenta y compasiva  mirada de la señora Phelps" (la bibliotecaria)




    1. El jardín secreto, de Frances Hodgson Burnett (1910). Mary es una niña inglesa criada en la India y cuyos padres la han ignorado desde su nacimiento por lo que tiene un carácter agrio e insolente. Tras la muerte de sus padres regresa al Reino Unido a casa de su tío que tiene un hijo enfermizo y caprichoso. Cuando Mary descubre un jardín que nadie visita sabe que es el mejor lugar para ella, su primo y un chico humilde amante de los animales.


    2. Grandes esperanzas, de Charles Dickens (1860-1861). Una historia de superación y progreso social donde destaca la calidad humana y el duro trabajo del protagonista, Pip, un joven huérfano que vive con su hermana que lo trata con mucha severidad.





    3. Nicholas Nickleby, de Charles Dickens (1838-1839). Después de la muerte de su padre Nicholas se pone a disposición de su malvado tío para que su madre y su hermana no pasen hambre. Aunque Nicholas sueña con ser un caballero y poder mantener a su familia, antes tendrá que hacer frente a muchos sufrimientos.


    4. Oliver Twist, de Charles Dickens (1837). La tercera obra de Charles Dickens que también tiene como personaje central un huérfano que sufre lo indecible hasta el punto que no sabe lo que es una palabra amable, una buena comida y un hogar calentito. Oliver se ha criado en un orfanato y pronto pasa a formar parte de un grupo de ladrones, pero eso sí, sin perder nunca la sencillez y la bondad que le caracterizan.


    5. Jane Eyre, de Charlotte Brontë (1847). Jane Eyre es una muchacha huérfana y no demasiado bonita que vive con su tía hasta que empieza a trabajar como institutriz de una niña de cuyo tutor legal se enamora sin poder evitar que él se sienta atraído por una joven que tiene la belleza y la posición social de las que ella carece. 


    6. Orgullo y prejuicio, de Jane Austen (1813). La madre de una familia con escasos recursos económicos pretende casar a sus cinco hijas con caballeros ricos, pero Elizabeth, una de sus hijas, hace gala de un orgullo y de una tenacidad fuera de lo común en la Inglaterra rural del siglo XVIII que es cuando transcurre esta historia.

    7. Tess, la de Urbervilles, de Thomas Hardy (1891). Teresa o Tess es la hija mayor de un matrimonio de campesinos humildes y de pocas luces. Un día el párroco del pueblo les convence de que están emparentados con una familia noble y el padre de Tess obliga a su hija a visitarlos pero una vez allí, el joven noble viola a la chica que vuelve a casa embarazada y es repudiada por los pueblerinos por tener un hijo sin estar casada. El hijo de Tess muere y ella deja el pueblo para pasar a trabajar en otro lugar donde nadie conoce su pasado.


    8. Viaje a la Tierra, de Mary Webb (1917). Este libro fue traducido al español como Corazón indómito y cuenta la historia de Hazel Woodus, una joven de espíritu libre que tiene dos pretendientes muy diferentes entre sí en cuanto a personalidad y extracción social. Cuando Hazel se decide por uno de ellos el otro no se resigna a perderla.

    9. Kim, de Rudyard Kipling (1901). Kim es un joven inglés huérfano de padre que sobrevive pidiendo limosna en la India. Gracias a la amistad con un anciano lama tibetano, Kim estudia en una prestigiosa escuela británica y tras finalizar los estudios trabaja como espía para el servicio secreto británico.





    10. El hombre invisible, de H. G. Wells (1952). Griffin es un científico que prueba en él mismo un experimento para ser invisible y luego no puede volver a su condición normal y termina por afectarle psicológicamente y resultar bastante peligroso.





    11. El viejo y el mar, de Ernest Hemingway (1951). En la costa de Florida el viejo pescador Santiago ha conocido mejores momentos porque desde hace más de ochenta días que no consigue pescar nada. Un día, un enorme pez pica el anzuelo y la lucha del pescador con la presa dura tres días en los que se pondrá a prueba su valor y también el poder de los recuerdos.
    12. El ruido y la furia, de William Faulkner (1929). Una historia contada por cuatro narradores: un joven con retraso mental, su hermano que se suicida, otro hermano de ambos y por último por la criada negra de la familia. Un verso de un poema de William Shakespeare dio título al libro y demuestra la teoría del autor que: la vida es una historia contada por un loco donde al final solamente nos queda el ruido y la furia.


    13. Alegres compañeros, de J. B. Priestley (1929). Durante la Primera y la Segunda Guerra Mundial, tres personas que tiene en común su amor por la música y el espectáculo se lo dejan todo para formar parte de una compañía de teatro a punto de quebrar y que está de gira por toda Inglaterra.


    14. Las uvas de la ira, de John Steinbeck (1939). Este libro recibió el premio Pulitzer y resultó muy polémico porque a través de una familia de agricultores que lo deja todo para emigrar en busca de mejores condiciones laborales, el autor denuncia la crisis económica que provocó el crack del 29. 


    15. Brighton Rock, de Graham Greene (1938). Un grupo de jóvenes y despiadados criminales capitaneados por el joven carente de escrúpulos Pinkie y que viven en los bajos fondos de Inglaterra son los protagonistas de este libro repleto de giros sorprendentes e ingeniosos donde la moral se pone a prueba.



    16. Rebelión en la granja, de George Orwell (1945). Una fábula que critica la corrupción de poder en todo ser humano representada por los animales de una granja que consiguen expulsar a los humanos que los tiranizan y crear un nuevo sistema de gobierno que superar con creces la brutalidad del anterior.